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ALTO RENDIMIENTO

Sé lo que sueñas…
Sé lo que buscas…
Sé tu motivación para seguir

Habitualmente únicamente asociamos el alto rendimiento al deporte de élite y a ganar. Lejos de eso el alto rendimiento lo podemos encontrar en cualquier ámbito de nuestras vidas.

Para mi el alto rendimiento no es ganar medallas, es corazón, es dedicarse en cuerpo y alma a una pasión, un deporte, el trabajo, la familia… es luchar por lo que a uno le hace feliz, es ser experto en una materia, dominarla, es haberla practicado cerca de 10.000 horas para acercarse a ser experto en ella, como explica Malcom Gladwell en uno de sus libros.

Alto rendimiento es entrenar muchas horas, pero sobretodo es asimilar, aprender, atreverse a soñar  y transformar todo ese trabajo en algo; ese algo es la meta a la cual, cada uno aspira. Para algunos su meta puede ser el crecimiento personal, para otros puede ser el dominio de un idioma, o aprobar un examen muy importante, para otros puede ser querer llegar a ser el mejor en una materia, en un deporte o ser un súper papá.

Cuando nos esforzamos al máximo, aprendemos, asimilamos, cuando llevamos a cabo la transformación personal, cuando seguimos a nuestro corazón y somos mejores personas de lo que éramos ayer… Es ahí, en ese punto, donde podemos hablar de éxito.

En nuestra sociedad actual la palabra ” éxito” está muy de moda y a la vez demasiado banalizada. Cualquier persona que sale en algún medio de comunicación o tiene muchos seguidores en las redes sociales, por el mero echo de estar ahí, por pocos méritos que tenga, poco discurso, poco que explicar y menos que aportar al resto… ya es vista por mucha gente como alguien de éxito. Eso no es éxito, puede ser popularidad, puede ser chismorreo o como se le quiera llamar, pero éxito no.

Debemos ser cuidadosos con éste término porque lleva mucho trabajo, esfuerzo detrás de ella, y sobretodo lo que lleva es pasión y valores. Valores de esfuerzo, sacrificio, lucha, aprendizaje, humildad, amor, crecimiento personal y capacidad de trabajo; Sólo cuando todo esto nos acompaña, cuando únicamente buscamos la mejoría en nosotros mismos sin comparaciones ajenas y nos centramos exclusivamente en nosotros, en nuestra mente, en nuestro corazón y en el lugar al cual queremos llegar… ahí es donde reside el éxito y en ningún sitio más.

Debemos hacer las cosas por nosotros y para nosotros, no para ser mejor que nadie, ni para demostrar nada, porque cuando haces algo con éste fin te estás traicionando y te olvidas de tus principios y de tu esencia. En cambio si te centras en ti, en tu objetivo, tu trabajo a realizar y en hacerlo lo mejor posible, es cuando creces y te haces mejor; Y solamente en este punto es cuando puedes ser mejor que los demás.

No tengas miedo a ser tu mismo/a, a ser diferente, a destacar, a ser lo que buscas en otros, a ser lo que sueñas. Las cosas no siempre son fáciles, pero piensa que la niebla no es para que te pierdas sino para que aprendas a encontrarte y los muros no son para marcar límites sino para saltarlos y llegar más allá de lo que jamás habrías imaginado llegar. Sigue tu camino y el “éxito”, tu éxito, el éxito que cada uno se marca… llegará!

Los ganadores se centran en ellos mismos,
los perdedores se centran en los ganadores.
Cree en ti y no mires al lado.

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