img_7130

Aquí y ahora

“La vida es aquello que te va sucediendo mientras estas ocupado haciendo otros planes”.
John Lennon

Alrededor de un 99% de los pensamientos que tenemos a lo largo de un día, hacen referencia al pasado o al futuro. Éste, es un dato muy relevante y preocupante a la vez, porque significa que, por lo general, sólo un 1% de lo que pensamos tiene que ver con el momento presente.

Vivimos en el mundo de la prisa, de la inmediatez, del atender lo urgente antes que lo importante y dónde el trabajo, el estrés y otros factores nos alejan de valorar cada día como un día único y extraordinario, en el cual pueden suceder mil cosas maravillosas.

Sólo cuando estamos enfermos o vivimos una situación adversa somos conscientes del aquí y del ahora, de nuestro tan valioso presente, ese que ignoramos sin a penas darnos cuenta. Y de repente… hay un clic en nuestro interior que nos hace aterrizar y reflexionar sobre nuestras prioridades, nuestras necesidades y nuestro ritmo de vida.

Tener en cuenta el pasado está muy bien en cuanto a recuerdos, experiencias, aprendizajes, pero nunca debe servir para quedarnos anclados allí, en ese tiempo que ya no existe, ni podemos modificar ni nos permite avanzar. De la misma manera que necesitamos pensar en el futuro porque es la motivación que nos mueve emprender proyectos, a tener ilusiones y luchar por nuestros sueños. Pero donde estamos es en el ahora y lo que hacemos en éste instante es lo que nos permite crear ese futuro soñado, como nos sentimos ahora va a determinar nuestro estado emocional, nuestra actitud, nuestro nivel de conexión y en su fin último nuestro nivel de calma, serenidad y paz interior.

Es muy importante saber parar, sentarse, mantenerse un rato en soledad, en silencio, saberse escuchar, dialogar con uno mismo y alcanzar esa calma necesaria para valorar dónde estamos y dónde vamos; cómo nos sentimos… esos minutos para contemplar lo que somos, lo que tenemos, con quienes estamos, lo afortunados que podemos llegar a ser si nos ponemos las gafas de la positividad, ese momento tuyo, para ti, para sentir paz, para reflexionar, para coger aire y seguir corriendo en la borágine diaria.

Muchas veces te sientes como dando tumbos en una espiral que te mueve por inercia, sientes que haces las cosas con el piloto automático activado, vas a los sitios y haces las cosas porque toca, sin plantearte si eso es lo que quieres, si eso es lo que te hace feliz y te llena. Llegamos a un punto tan grande de desconexión con nosotros mismos que no nos planteamos nada, sólo seguimos la rueda. Hasta que un día empiezas a sentirte mal, vacío, desorientado, como en medio de un laberinto que en que no pintas nada y no sabes como te has metido allí. Ahí, en ese momento es cuando es importante escucharse y observar que es lo que te hace estar con esa mala sensación. Y seguramente la respuesta es… es que no me gusta lo que hago, no soy feliz con esto pero tampoco me atrevo a cambiar… y ahí es donde entra nuestro amigo miedo. Y ahí es donde cometemos otro gran fallo para no vivir en el ahora, el miedo. Nuestro gran amigo miedo, que nos paraliza y nos impide arriesgar, salir de la zona de confort, y por culpa del cual mucha gente prefiere estar volando por el futuro, que escucharse y plantarse delante de si mismo y decir… se acabó.

No tengas miedo de estar aquí y ahora, no tengas miedo de escucharte y nunca, nunca tengas miedo de hacer lo que sientas que tienes hacer. Di basta a hacer todo para quedar bien, ni por el que dirán, ni por el tengo que… deja lo urgente y ocúpate de lo importante.

La verdadera presencia es más que estar físicamente en un lugar; es estar conectados con nuestra esencia, solo es necesario que en este momento abras el presente que tienes en tus manos. Allí reside el mejor regalo que puedes darte a ti mismo.

 

Compartir en las redes:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *